A la esposa del nuevo masón


Un hombre de tu familia ha recibido su Primer Grado en la Fraternidad Masónica. El es ahora un Aceptado Aprendiz y tú eres ahora la esposa de un Masón. Tomamos esta oportunidad para extenderte nuestro primer saludo. Seguramente, tendrás muchas preguntas e inquietudes sobre el ingreso de tu esposo y también hay cosas que queremos contarte.
¿Cuándo y donde comenzó?

La Fraternidad de Libres y Aceptados Masones es la organización fraternal más grande, más antigua y más conocida en el mundo. Tiene sus raíces en la antigüedad y desciende directamente de las asociaciones de masones operativos, los constructores de catedrales en la Edad Media, quienes viajaban a lo largo de Europa empleando sus habilidades en el arte. La organización, como la conocemos hoy, empezó en Inglaterra en 1717 cuando la construcción de catedrales estaba declinando y los masones operativos o masones libres empezaron a aceptar a miembros que no conocían del arte constructor, llamándoles masones especulativos o masones aceptados.


La masonería llegó a América con los europeos que migraron y se establecieron en el “nuevo continente”. Actualmente en el mundo existen más de cinco millones de masones.


¿Cuál es el propósito de la Masonería?

El propósito principal es hacer que los hombres buenos sean mejores ; sean mejores padres, mejores esposo, mejores hermanos, mejores hijos, mejores ciudadanos. Tratamos de poner énfasis en el individuo, fortaleciendo su carácter, mejorando su enfoque  moral y espiritual, al mismo tiempo de ampliar su horizonte mental. Intentamos construir un mejor mundo por medio de la construcción de mejores hombres y de su trabajo en sus propias comunidades

La membresía está limitada a hombres adultos que pueden alcanzar cualidades reconocibles y estándares de carácter y reputación.

La Masonería es una organización secreta o una religión?

La respuesta es NO. La organización secreta es aquella que esconde el tener membrecías, se reúne en lugares secretos y evita el que se conozca de su organización y de sus principios. Esto no encaja en la Francmasonería. Nuestros secretos están en los métodos de reconocimiento, detalles de nuestros grados y la privacidad de la voluntad de cada miembro.

La Francmasonería no es una religión, aunque sí es religiosa en su carácter ya que cada aspirante a masón debe creer en Dios. La Masonería no toma el lugar de una religión pero hace énfasis en la creencia y participación de la fe individual de cada integrante.

¿Qué son los grados?

Las lecciones en Masonería son enseñadas en diferentes etapas en nuestras logias. Los grados, en orden son Aprendiz (Primer Grado), Compañero (Segundo Grado), y Maestro (Tercer Grado). Cada uno de ellos se fundamenta en la moral filosófica de la Masonería que aspira a alcanzar impacto e influencia en el hombre que recibe el grado.

¿Qué son los mandiles masónicos?

El Mandil simbólico fue utilizado por los masones operativos para protegerse de las piedras y herramientas. En la actualidad, es un símbolo de distinción fraternal. Representa la blanca piel del cordero, símbolo de inocencia. Algunas decoraciones pueden aparecer en los mandiles masónicos estos designan reconocimientos particulares. Todas son una demostración de sano orgullo al ser parte de la Fraternidad Universal.

¿Qué significan los símbolos masónicos?

Los símbolos más ampliamente reconocidos de la Fraternidad son la Escuadra y el Compás con la letra G en el centro.

Los masones los utilizan para recordarse de su obligación con las lecciones aprendidas en la Logia, y para identificar su participación a otros masones. Los símbolos tienen amplios significados, algunos relacionados directamente a las herramientas utilizadas por los masones operativos y otras representan la necesidad de orden y dirección en la vida. La letra G representa a Dios, el Gran Arquitecto del Universo.

¿Cuando se realizan las reuniones?

Las Logias se reúnen de manera regular semanal y mensualmente ó en otros días según sea necesario para atender su trabajo ritualístico o asuntos de la Orden. Aunque se pide la asistencia regular de todos los masones, no es nuestra intención que esto interfiera con las actividades regulares de cada uno con su vocación, trabajo, hogar, país o Dios.

Tu esposo masón ha invertido tiempo y recursos para ser parte de la Fraternidad. El podrá recibir de mejor manera todo aquello que busca en la masonería al participar en los eventos y trabajos. Aspiramos a que tú apruebes esto y motives su participación regular, al igual que nos dispenses con tu presencia en aquellas actividades a las que te invite la Logia

¿Se debe contactar a alguien cuando el esposo masón esté enfermo u hospitalizado?

En el caso en que uno de nuestros hermanos se enferme, agradeceremos mucho el que se nos informe. Puedes contactarte con cualquiera de nosotros. Tu esposo masón se ha unido a una organización que quiere asistirle cuando lo necesite y para ello requerimos de tu ayuda.

¿Cuál puede ser la participación de la esposa de un Masón?

Existen numerosas oportunidades de activa participación de las esposas de los masones en actividades afines a la Logia. Podrás participar en actividades sociales, cívicas, de apoyo a la comunidad, entre otras. Existen también muchas actividades similares para toda la familia.

Esperamos que te sientas orgullosa de que tu esposo sea Masón y forme parte de la Fraternidad Universal más antigua y más grande del mundo.

Te damos la Bienvenida esposa de Masón.













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El Salmo 133 y la Masonería


Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía” Esta parte del Salmo significa que nos consideraremos unos a otros para incitarnos al amor y a las obras excelentes, que es una obligación fraternal acostumbrarnos a vivir unificados para animarnos unos a otros. “Qué bueno es que los Hermanos moren en unidad, en armonía.
 “Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba de Aarón”. Este aceite que menciona la Biblia era un aceite muy perfumado y fino que derramaban sobre los sacerdotes y reyes. Este aceite amalgamado es como la asociación de Hermanos en solidaridad. Es como refrescar y confortar al Hermano fatigado o enfermo, es como consolarlo. curarlo, protegerlo, corregirlo.

“Y baja hasta el borde de sus vestiduras” significa que nos debemos derramar ese aceite en toda su integridad. Si me golpeara el justo, sería una bondad amorosa y si me censurará, sería como aceite sobre mi cabeza. Si mis Hermanos fraternales, justos y virtuosos, me reclaman o me corrigen, ese golpe amoroso me debe reconfortar, reavivar, enderezar mi camino de desviaciones y vicios.

“Como el rocío de Hermón que desciende sobre los montes de Sión ” Como este abundante rocío condensado de vapores nocturnos del nevado pico, desciende refrescante sobre sus montes bajos, debemos entender que en esto, todos deben conocer que nosotros nos tenemos amor entre nosotros mismos y que debemos ser ejemplo de fraternidad entre todos.

“Porque ahí envía Jehová bendición y vida eterna”. La unidad prevaleciente dentro de la masonería es refrescante como el rocío, vivificante como el aceite camino de la verdad y las virtudes, preservadora de la pureza del alma inmortal
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El Pato Donald descubre la Geometría Sagrada


El famoso Pato Donald de Disney es guiado por un espíritu hacia un mundo fantástico cargado de simbología donde se le enseñarán las proporciones matemáticas utilizadas por Pitágoras y su sociedad secreta de la estrella para que así pueda comprender los patrones de geometría sagrada que rigen la naturaleza del universo.
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El Manuscrito Downland

El texto comienza antes del Diluvio de Noé por lo que parece querer, en cierto modo, remontar a esa época los principios de nuestra orden. No queda claro este último punto, pero si es significativo el comenzar el relato en dicha época.

Lo que, según muchos historiadores y masonólogos, si podemos afirmar es que la masonería inicial, la de 1717 y antes, era claramente de origen creyente y, más matizado incluso, católica; lo cual quedaría demostrado por la cantidad de referencias a la Biblia.

No entraré a opinar sobre ello, simplemente les dejo el texto de este manuscrito y serán ustedes los que deban tomar posiciones.

Espero sea de vuestro interés.

El manuscrito Downland ( traducción libre del original inglés)

La Biblia relata, en el cuarto capítulo del Génesis, que antes del Diluvio de Noé había un hombre llamado Lamec y que este hombre tuvo dos esposas, una llamada Adá y otra llamada Silá. Adá engendró dos hijos varones, Yabal y Yubal, y su segunda esposa Silá un varón y una mujer. Estos cuatro hijos fundaron todas las ciencias del mundo. Tal como se relata en el antedicho capítulo, el hijo mayor Yabal fundó la ciencia de la Geometría, llenó los campos con rebaños de ovejas y corderos y fue el primero en construir una casa de piedra y madera. Su hermano Yubal fundó la ciencia de la Música, el canto, el arpa y el órgano. El tercero de los hermanos, Tubal-Caín fundó el oficio de la herrería con oro, plata, cobre, hierro y acero; y la hija fundó el oficio de Tejer. Y como sabían que Dios se tomaría su venganza por el pecado, ya fuese por fuego o por agua, escribieron su conocimiento en dos pilares de piedra para que pudiera ser encontrado después del Diluvio de Noé. Uno era de mármol, para que no pudiese ser destruido por el fuego y el otro de latastro (clepped lanters) para que no pudiese ser disuelto por las aguas.

Nuestra intención es dar verdadera cuenta acerca de cómo y en qué manera fueron encontradas estas piedras y acerca del conocimiento que llevaban escrito. El gran Hermarines, hijo de Cubys, el cual era hijo de Sem, a su vez hijo de Noé, posteriormente llamado Hermes el padre de los hombres sabios, fue quien encontró uno de los dos pilares de piedra, descubrió el conocimiento que allí estaba escrito y lo enseñó a otros hombres. Hay mucho trabajo de Masonería en la construcción de la Torre de Babilonia. El Rey de Babilonia, cuyo nombre era Nemrod, bajo la petición de su primo el Rey de Nínive, mandó allí sesenta Masones y les dio, entre otras, estas órdenes: que fuesen fieles los unos con los otros y se amasen verdaderamente, y que sirvieran noblemente a su señor para el justo merecimiento de su paga, y para que su maestro pudiera ser venerado por ello y recibir sus honores. Así fue como la Masonería recibió su primer encargo.

Por otra parte, Abraham se fue con su esposa Sara a Egipto, y enseñó las Siete Ciencias a los Egipcios. Tuvo un insigne discípulo de nombre Euclides. Éste aprendió muy bien y fue maestro de las siete Ciencias Liberales. Y ocurrió en aquellos tiempos que los señores del reino tuvieron gran cantidad de descendencia con sus mujeres y con otras mujeres del reino, pues aquel era un pueblo fecundo y fértil. Y el no tener medios de vida dignos para sus hijos era un grave problema. Entonces, el Rey creó un gran Consejo y celebró un parlamento con el propósito de buscar alguna forma para que sus hijos pudieran vivir honestamente cual caballeros. Y no pudiendo encontrar ninguna, fueron pidiendo ayuda por todo el reino, por si había alguien que pudiese y quisiera ir a instruirles, afirmando que sería tan bien recompensado por su trabajo que a buen seguro lo haría de muy buen grado.

Después de haber lanzado esta petición, llegó el ilustre Euclides y les dijo al rey y a sus grandes señores: “Si queréis, entregadme a vuestros hijos para que los eduque y los instruya sobre una de las Siete Ciencias, con lo que podrán vivir tan honestamente como los caballeros, con la condición de que me otorguéis el poder de gobernarlos respecto a la forma en que esta Ciencia debe ser ejecutada”. Y el Rey y todo su Consejo le otorgaron sin más demora todo lo que pedía y sellaron el acuerdo. Y este ilustre Doctor tomó a los hijos de aquellos señores y les enseñó la práctica de la ciencia de la Geometría, les enseñó todas las formas de trabajar la piedra necesarias para construir iglesias, templos, castillos, torres, feudos y cualquier otra clase de construcción, y les dio estas órdenes:

Ante todo debían ser leales al Rey y a su señor. Debían ser leales entre ellos y amarse los unos a los otros. Debían llamarse entre ellos compañero o hermano, nunca criado ni bellaco o cualquier otro nombre grosero. Debían ser merecedores de la paga de su señor o de su maestro. Debían ordenar maestro al mejor de todos ellos y no hacerlo por favoritismo o por su noble linaje; ni para obtener riquezas o favores dejar que fuese ordenado maestro alguien que no estuviese capacitado para ello de forma que su señor quedase mal servido para vergüenza de todos. Además, debían llamar a su capataz Maestro, mientras estuviesen trabajando con él. Y aún otros muchos deberes que tomaría mucho tiempo enumerar. Y les hacía tomar compromiso del cumplimiento de estos deberes con un importante juramento tal como era usual en aquellos tiempos, y les ordenó que vivieran honestamente de acuerdo al salario que ganaban. Asimismo, debían reunirse todos una vez al año, para discutir sobre cómo servir mejor a su señor y al culto mismo, y para castigar a aquél que de entre ellos hubiese transgredido los deberes en perjuicio de la ciencia. Y así fue como se estableció esta ciencia a la cual el ilustre Señor Euclides dio el nombre de Geometría y que ahora se llama por todo el reino, Masonería.

Mucho tiempo después, cuando los Hijos de Israel fueron a la Tierra Prometida, lo que ahora llamamos País de Jhrim, el Rey David comenzó la construcción del Templo que allí se llama Templo de E-Dnin-Ih y que nosotros conocemos como Templo de Jerusalén. El Rey David tenía a los Masones en gran estima y les pagaba muy bien. Y les dio los deberes que había aprendido de Euclides en Egipto, junto con otras órdenes que oiréis más adelante. Después de la muerte del Rey David, Salomón, su hijo, terminó el Templo que su padre había comenzado, y mandó a buscar masones a diversas tierras y países. Reunió a cuatrocientos trabajadores de la piedra, todos ellos Masones. Y de entre ellos escogió a trescientos, a los que ordenó maestros y directores de su obra. Además, en otra región había un Rey llamado Jirán que apreciaba mucho al Rey Salomón y le dio madera para su obra. Éste tenía un hijo llamado Aynon que era Maestro de la Geometría y fue el Gran Maestro de todos los Masones, y fue Maestro de todos los grabados y relieves y de todos los trabajos que la Masonería obró en el Templo. El tercer capítulo del libro de Reyes de la Biblia da testimonio de ello. Salomón confirmó tanto los deberes como las maneras que su padre había dado a los Masones. Y así fue como se estableció la honorable ciencia de la Masonería en la tierra de Jerusalén, y en muchos otros reinos.

Muchos hombres de este oficio viajaron curiosos y aventureros a otras tierras, algunos buscando más conocimientos y otros para enseñar el oficio a los ignorantes. Uno de ellos, llamado Maymus Grecus, que había estado en la construcción del templo de Salomón fue a Francia y se encontró con Carlomagno. A éste le gustaba la ciencia y quiso aprender de él. Posteriormente asumió asimismo los deberes y las maneras. Después, por la gracia de Dios, fue elegido Rey de Francia. Durante su reinado tomó Masones y otros hombres sin oficio y los hizo Masones. Les dio trabajo, los deberes y las maneras, y una buena paga, tal como había aprendido de otros Masones. Y les proporcionaba todos los años una carta magna para que pudiesen reunirse donde quisieran, y les tenía en gran estima. Así fue como esta ciencia se estableció en Francia.

En Inglaterra no hubo Masonería en todo este tiempo hasta la época de San Albones. En sus días, el Rey de Inglaterra que era Pagano, construyó una muralla alrededor del pueblo llamado San Albones. San Albones era un honorable Caballero administrador de la Casa Real y tenía poder sobre el reino, y por lo tanto también sobre la construcción de la muralla. Tenía a los Masones en muy buena estima. Les pagaba muy bien, como la categoría de su reino se merecía, puesto que les daba dos chelines y seis peniques a la semana, y tres a los peones. Hasta que San Albones lo enmendó, en aquellos días y por aquellas tierras, un Masón no ganaba más que un penique al día y su comida. También les proporcionó una carta magna del Rey y su Consejo para celebrar un consejo general, al que llamó Asamblea y a la que él mismo asistía, ayudaba a ordenar Masones y les daba los deberes, como oiréis más adelante.

Justo después de la muerte de San Albones, el reino de Inglaterra mantuvo varias guerras con otras naciones que destruyeron el buen trabajo de la Masonería; y esto duró hasta la época del Rey Athelstone que fue un Rey muy importante para Inglaterra a la que devolvió la paz y el sosiego. Apreciaba a los Masones y construyó grandes obras: Abadías, Torres y otras diversas construcciones. Tenía un hijo llamado Edwin que apreciaba a los Masones aun más que su padre y era un excelente practicante de la Geometría. Le gustaba mucho hablar y convivir con los Masones y aprender su ciencia, por lo que posteriormente fue hecho Masón y obtuvo del Rey, su padre, una carta magna y el Encargo de celebrar una Asamblea cada año en el lugar que quisieran dentro del reino de Inglaterra para castigar las faltas y transgresiones contra la ciencia de los que de entre ellos las hubiesen cometido. Él mismo celebró una Asamblea en York y ordenó Masones en ella, dándoles los deberes y enseñándoles las maneras; y les ordenó que todo ello fuera preservado para siempre, estableciendo la ordenanza de que se transmitiera de Reinado en Reinado.

Y estando reunida la asamblea preguntó a todos los antiguos y nuevos Masones su tenían algún escrito o noción de los deberes y maneras que hubiese podido haber en el pasado en su reino o en algún otro, y que si así fuere, era su deber mostrarlas a todos. Y se vio que unos se habían encontrado en Francés, otros en Griego, en Inglés o en otras lenguas, y que todos eran uno. Entonces lo escribió en un libro junto con la historia del inicio de la ciencia.

Y él mismo ordenó que todo ello debería leerse o recitarse cuando se ordenase algún Masón, para darle sus Deberes. Y desde entonces hasta nuestros días, las maneras de los Masones se han preservado de esta forma, así como los hombres que los gobiernan. Además, diversas Asambleas han añadido ciertos deberes siguiendo el buen consejo de Maestros y compañeros.
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10 Preguntas y respuestas sobre la Masonería y sus Misterios

la Masonería es la Orden Iniciática más importante de Occidente. Busca hacer de seres humanos libres de telarañas morales, culturales, sociales, etc. y de modo de vivir honesto y bueno, personas capaces de trabajar por su constante superación en todos los aspectos, a través de una moral laica basada en el Simbolismo, como requisito indispensable para convertirse en agentes transformadores de su entorno familiar, social, comunitario y nacional. En este sentido, los Francmasones nos consideramos constructores del Templo dedicado al perfeccionamiento moral de la humanidad, cimentado en los históricos principios de Libertad, Fraternidad e Igualdad.

Aqui encontraras  las 10 preguntas y respuesta   de todo lo que debes saber  sobre  la masonería y sus misterios.

1. ¿Qué es la Masonería?
Es una de las más antiguas sociedades iniciáticas del mundo. Esotéricamente, inculca sus enseñanzas a sus miembros a través del Simbolismo, practicado a través del ceremonial. Exotéricamente, es una extraordinaria asociación sustentada en principios morales que hace de personas libres y buenas, seres humanos útiles y provechosos a su familia, a su comunidad, a su nación y al mundo.

2. ¿Quiénes son los Masones?
Son gente buena, y honesta libre de prejuicios y fantasmas culturales, sociales políticos, religiosos, preocupada por el bienestar de los demás.

3. ¿Es la Masonería una sociedad secreta?
La Masonería no es una organización secreta sino discreta, más por fines didácticos, dado que su estructura de aprendizaje es gradual; e históricos, a causa de las persecuciones de que ha sido objeto ella y sus miembros, por parte de organizaciones y personas intolerantes, fundamentalistas, que en
muchos lugares y momentos ha pretendido dominar a los demás por la ignorancia y el temor, y que por lo mismo consideran a la Masonería y a los masones como contrarios a sus malsanos principios y fines. Sin embargo, en su tarea de contribución al mejoramiento social, cada masón en su actividad cotidiana, en la casa, en la fábrica, en el taller, en la oficina, en el mercado, en la escuela, etc. tiene el compromiso para consigo mismo y los demás de proclamar y poner en práctica los nobles principios y fines de la Francmasonería. Por su parte, las Logias y Obediencias (federaciones de Logias) a menudo realizan actividades a las que invitan a todas las personas que interesadas de alguna manera en conocer más y de primera mano sobre los Principios, Fines y organización de la Masonería y de las diferentes manifestaciones de su actividad hacia la comunidad.

4. ¿Por qué tienen secretos los Masones?
Los masones guardan discreción sobre la manera de reconocerse en la vida cotidiana, así como sobre lo que se trata en cada sesión, por razones históricas fundamentalmente, como un medio de protección contra la Ignorancia, el Fanatismo y la Ambición de algunas personas y sectas intolerantes y fundamentalistas, vicios estos tres a los cuales la Masonería ha rechazado desde sus orígenes.

5. ¿La Masonería es una religión?
Fundada en el principio de Libertad que desde su fundación norma su pensar, sentir y actuar, la Masonería considera las cuestiones metafísicas como del dominio exclusivo de la conciencia de cada individuo. Por ello, toda persona y por ende todo masón, es libre de creer o no creer en un principio creador, respeta las creencias religiosas de cada quien pues no las mezcla con los asuntos propios de la Orden. De ahí que pueda verse en una misma logia a personas que creyentes o practicantes de diversos cultos o creencias, conviviendo en perfecta armonía y colaborando al fin común del progreso de la humanidad.

6. ¿En qué creen los Masones?
Creen en elevados criterios morales. Creen en la honestidad en todos los actos de la vida. Creen que es posible convivir en un clima abierto pero al mismo tiempo respetuoso, fraternal, y colaborar en la construcción del Templo de una Humanidad cada vez mejor, más libre y justa.

7. ¿Qué hacen los Masones en sus reuniones?
Dan y reciben de sus iguales enseñanzas muy útiles a su perfeccionamiento individual y colectivo y refuerzan sus lazos de unión fraternal.

8. Ser Masón, ¿proporciona algunas ventajas de orden económico?
A los masones les está prohibido utilizar su condición para obtener ascensos o prebendas personales (de hecho, ahora en muchos países por la influencia de doctrinas intolerantes y sectarias ser masón llega a resulta un impedimento para lograrlo). Lo que si existe entre masones es un apoyo incondicional y solidario; un espíritu de ayuda mutua que se debe practicarse en los hechos de manera desinteresada, primero hacia sus confraternos y luego hacia todo aquel que lo necesite.

9. ¿Son los Masones algo así como los Rotarios o los Leones?
En algunos aspectos existen similitudes, porque todos llevan a cabo actividades filantrópicas. De hecho esas organizaciones como otras más han surgido o sido fundadas por miembros de la Francmasonería. Sin embargo, se distingue de aquellas por su sentido iniciático.

10.- ¿Es muy costoso pertenecer a la Masonería?
Lógica y naturalmente, los masones deben contribuir solidariamente al mantenimiento de sus Logias y Obediencias, pero el monto y los términos de las aportaciones establecidas en sus reglamentos se prevén de tal manera que puedan ser cubiertas por todos y cada uno, sin implicar nunca un perjuicio para sí o para su familia.

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El Rey Salomón: alquimista, mago e iniciado

En su artículo La geometría secreta del Templo de Salomón, Manuel Figueroa nos dice acerca del rey que mando erigir el colosal Templo de Jerusalén: “El interés por el conocimiento de la forma o la estructura del templo es, en realidad, el interés por el conocimiento hermético de Salomón que personifica la sabiduría de la Tradición de todas las edades. De acuerdo con el Talmud -recopilación de la tradición oral judía y base de la religión judía ortodoxa-, Salomón era experto en Cábala.



También tenía profundos conocimientos de Alquimia y Necromancia y era capaz de controlar demonios elementales, obteniendo de ellos buena parte de su sabiduría. En su Clavículas Salomonis o Claves del Rey Salomón trabajo en el que presumiblemente se exponen los secretos mágicos obtenidos por Salomón y empleados por él en la conjuración de espíritus- se arroja luz sobre los rituales iniciáticos masónicos.

McGregor-Mathers, fundador de la Golden Dawn, reconoce la posibilidad de que se tratara de un mago en el más amplio sentido de la palabra. Hipótesis que basa en las afirmaciones del historiador judío Flavio Josefo, quien hizo especial mención a los trabajos mágicos y dotes sobrenaturales de este rey.

Todo lo cual se encuentra asimismo reflejado en muchas tradiciones orientales que subrayan, entre otras muchas, las facultades mágicas de Salomón, como se indica frecuentemente, por ejemplo, en Las mil y una noches. Pero este misterio monarca encierra aún más sorpresas. Así por ejemplo, los alquimistas medievales estaban convencidos de que conocía los procesos secretos de Hermes Trismegisto y que, gracias a ellos, llegó no sólo a multiplicar los metales, sino también a fabricar la piedra filosofal.

Y se dice también que Salomón sabía cómo controlar la “esencia incorpórea del espíritu universal”, conocimiento que lo habría asistido en la construcción del Templo. Por otro lado, y de acuerdo con los antiguos rabinos, Salomón habría sido, paralelamente, un iniciado de las escuelas mistéricas, siendo su templo un lugar de iniciación que.

Tanto las gradas como los pilares situados a ambos lados del pórtico, los querubines babilónicos y todo el arreglo de las alcobas indican, de hecho, que el templo habría sido erigido de acuerdo a patrones tomados de Egipto. Michel Lamy nos recuerda en La otra historia de los templarios que Salomón hizo también erigir unos santuarios para unas “divinidades extranjeras”. Consagró en particular unos templos a Astarté, “la abominación de los sidonios” y a Milkom, “el horror de los amonitas”.

Según el canon místico, siempre han existido sobre la Tierra una serie de hombres santos que han accedido al trato íntimo con la deidad. De ellos, el que alcanza la posición más alta entre sus contemporáneos es el “polo” de su época, siendo los demás intermediarios. El “polo” es un individuo misterioso que, desconocido y nada conspicuo, se mezcla con la humanidad. Como un atractor extraño alrededor del cual todo converge, en él se encarna el significado y el espíritu de una época. ¿Pudo ser Salomón el “polo” del judaísmo?

El templo de Salomón y su enigmático arquitecto

En el seno de la primera monarquía terrestre se elevó el primer templo a Dios. La Biblia recoge claramente las tradiciones según las cuales fue el propio Yahvé -al que identificaban como Dios- quien, en última instancia, ordenaba cuándo, quién y cómo se había de construir el Templo. Así, en el Libro Primero de las Crónicas, el rey David declaraba: “Oídme, hermanos míos y pueblo mío: había decidido en mi corazón edificar una casa donde descansase el Arca de la Alianza de Yahvé y sirviese de escabel de los pies de nuestro Dios.

Ya había hecho yo preparativos para la construcción, pero Dios me dijo: “No edificarás tú la Casa a mi nombre, pues eres hombre de guerra y has derramado sangre”.Para esta misión, de entre todos los hijos de David Dios elegiría a Salomón: “Y Él me dijo: “Tu hijo Salomón edificará mi Casa y mis atrios, porque le he escogido a él por hijo mío y yo seré para él padre”.

Y así fue. Cuando Salomón quiso alzar el templo, pidió ayuda al rey de Tiro, Hiram, ya que tal edificación requería un arquitecto experimentado en las técnicas y conocedor de la doctrina secreta de los números y de las formas. De ahí que el monarca enviara a Hiram-Abiff el fundidor, para que se hiciera cargo de la sagrada obra. Pero como en todos los hechos acaecidos en épocas remotas, en los que no se sabe muy bien donde termina la historia y donde comienza la leyenda, las circunstancias iniciales no están nada claras.

Michel Lamy, en su obra La otra historia de los templarios nos dice que “fue sin duda edificado hacia el año 960 a.C., al menos en su forma primitiva. Salomón, que deseaba construir un templo para mayor gloria de Dios, había establecido unos acuerdos con el rey fenicio, que se había comprometido a proporcionarle madera (de cedro y de ciprés). Éste le enviaría también trabajadores especializados: canteros y carpinteros reclutados en Guebal, donde los propios egipcios tenían por costumbre reclutar a su mano de obra cualificada. El templo se elevó en el monte Moriah y su construcción tardó siete años. Fue uno de los edificios más sagrados que jamás hayan existido en la Tierra.

La geometría secreta con la que fue erigido por Hiram había sido heredada por el propio arquitecto, cuyo probable origen es develado por Heckethorne en su libro Las sociedades secretas de todos los tiempos y países. Según Heckethorne, Hiram habría sido descendiente directo de la línea de Caín, lo cual podría explicar la creencia de que el templo había sido realizado por demonios -o elementales- sobre los que tanto Hiram como el propio Salomón ejercían cierto control. Pero ocurrió que la esposa del rey Salomón se enamoró de Hiram, el arquitecto del templo, éste cayó en desgracia ante los ojos del rey y, finalmente, murió asesinado.

Esto no quiere decir que el rey tenga algo que ver con tal asesinato. Sin embargo, antes de morir dijo Hiram que tendría muchos descendientes que completarían su trabajo, es decir, que construirían otros templos. Y, en este sentido, son muchos los estudiosos que están convencidos de que esos descendientes fueron los templarios, ya que ellos mismos se consideraban los arquitectos y custodios de la “fórmula secreta”. De cualquier forma es esta una cuestión muy confusa también, pues dice Michel Lamy al respecto: “El arquitecto Hiram, según la leyenda, murió a manos de unos compañeros celosos a quienes había negado la divulgación de determinados secretos.

Como consecuencia de la desaparición de Hiram, Salomón envió a nueve maestros en su busca. Nueve maestros, como los nueve primeros templarios, en busca del arquitecto de los secretos”. En aquella época se creía que el Templo de Jerusalén unía el Cielo y la Tierra y que los ritos que allí se desarrollaban reforzaban está asociación; por tanto, cualquier desviación en el servicio del templo podía tener consecuencias catastróficas.

El Templo de Salomón, construido en el siglo X a.C., se convirtió así en algo esencial no sólo para la imaginería religiosa judía, sino también para el simbolismo cristiano en siglos venideros. En el 587-586 a.C. fue arrasado hasta los cimientos por Nabucodonosor. Restaurado alrededor del 500 a.C. por Zorobabel, fue nuevamente destruido, para ser reconstruido una vez más por Herodes “El Grande”, no mucho antes del nacimiento de Jesús. El tercer templo fue abatido finalmente por los romanos en el año 70 d.C., ocupando en la actualidad su antiguo lugar la mezquita de la Cúpula de la Roca, en la Explanada del Templo.

Dice Michel Lamy sobre las reliquias que se custodiaban en el Templo: “Si bien la mayor parte de los objetos sagrados habían desaparecido en el momento de las diversas destrucciones, y principalmente durante el saqueo de Jerusalén por Tito, hubo uno que, aún habiéndose volatilizado, no parecía haber sido sacado de allí.

Ahora bien, había sido para albergar dicho objeto por lo que Salomón hizo construir el Templo: el Arca de la Alianza que guardaba las Tablas de la Ley. Una tradición rabínica citada por Rabbí Mannaseh ben Israel (1604-1657) explica que Salomón habría hecho construir un escondrijo debajo del propio Templo, a fin de poner a buen recaudo el Arca en caso de peligro”… Y continúa explicando: “No parece que el Arca hubiera sido robada con ocasión de alguno de los diferentes saqueos o por lo menos, de ser cierto, fue recuperada, según los textos.

Su desaparición por medio de un robo habría dejado numerosos rastros, tanto en los textos como en la tradición oral. Louis Charpentier nos recuerda a este respecto: “Cuando Nabucodonosor tomó Jerusalén, no se hace ninguna mención al Arca entre el botín. Hizo quemar el Templo en 587 a.C.”. A Charpentier no le cabe ninguna duda acerca de ello: el Arca permaneció en su sitio, oculta bajo el Templo, y los templarios la descubrieron. Esta es una cuestión en la que entraremos en profundidad cuando tratemos los pormenores de la creación de la Orden del Templo.

El código secreto indescifrable

Según ha escrito Jonathan Smith, recordando antiguas creencias, “la Piedra de la Fundación, como en las construcciones mesopotámicas, es el centro exacto del Cosmos, el eje o polo, y fue sobre esta Piedra donde estuvo Yahvé cuando creó el mundo; de esta Piedra surgió por primera vez la Luz (se entiende que esta luz iluminaba el templo, que fue construido sobre la Piedra y cuyas ventanas estaban diseñadas para dejar salir la luz y no para permitir su entrada); de la superficie de esta Piedra se obtuvo, rascando, polvo para crear a Adán; bajo esta Piedra está enterrado Adán; en esta Piedra ofreció Adán el primer sacrificio; sobre esta Piedra Caín y Abel ofrecieron su fatal sacrificio; de esta Piedra vinieron las aguas del diluvio y bajo esta Piedra recedieron”. Se creía, en efecto, que bajo la roca fluían las aguas subterráneas, fuerzas del caos que no cesaban de amenazar con engullir el mundo ordenado. La función del Templo era, supuestamente, mantener a raya a aquellas fuerzas. Han sido muchos los exegetas que han tratado de reconstruir teóricamente la estructura del Templo.

Es el caso del franciscano normando Nicolás de Lyre o el filósofo François Vatable. Incluso el mismo Isaac Newton, subyugado por la magia de la visión de Ezequiel donde se apuntaban las medidas del Templo de Jerusalén, hizo alarde de erudición como teólogo, filósofo, físico y matemático exponiendo sus resultados en Solomon´s Temple. Su intención, dado el carácter simbólico del templo, era conocer su forma para averiguar su significado. Pero ni siquiera un gigante del pensamiento como él, artífice de la Física clásica y de la mecánica celeste, pudo descifrar el mensaje mistérico subyacente en esa misteriosa forma arquitectónica.

Y es que la sabiduría que el rey Salomón plasmó en la construcción del Templo parece estar más allá de las mediciones y los cálculos matemáticos. Los que más se han acercado a esa fuente que inspiró a Salomón son los masones, cuyos rituales dejan entrever un conocimiento esotérico milenario comparable al que configuró el Templo. Como ilustración de esta herencia espiritual, tenemos los pilares de la masonería, las columnas J y B; columnas de sabiduría y rigor del cabalístico Árbol de la Vida-, que corresponden a los pilares del mismo nombre que sostenían al pórtico del Templo de Salomón y que Hiram-Abiff había hecho forjar en bronce.

Simbología de un edificio mistérico

En su tiempo, Salomón fue la personificación de la sabiduría universal, siendo su Templo la “Casa de la Luz Eterna”, nombre que algunos exegetas han querido ver en el propio rey: “Sol-om-on”. De acuerdo con las enseñanzas mistéricas, hay tres templos de Salomón. El primero es la “Gran Casa del Universo”, en medio de la cual se asienta el Sol, rodeado de sus compañeros artesanos: los doce signos del Zodíaco. Tres luces -la estelar, la solar y la lunar- iluminan este templo cósmico. Acompañado de sus planetas, lunas o asteroides, este Rey Divino se pasea con pompa por las avenidas del espacio.

Según esta interpretación, Hiram representaría la luz física activa del Sol, mientras que Salomón simbolizaría su refulgencia intelectual y espiritual, invisible pero todopoderosa. El segundo templo simbólico es la “Mansión” o “Catedral del Alma”, una estructura invisible cuya comprensión corresponde única y exclusivamente a un arcano masónico supremo. El misterio de este edificio intangible está encerrado tras la alegoría del “Soma Psychon” o “traje de boda”, como lo describió San Pablo, las “Vestiduras de Gloria” del gran sacerdote de Israel o la “Túnica Amarilla” de los monjes budistas.

Según esta última interpretación, el alma, creada a partir de una sustancia ígnea invisible, un metal áureo llameante, habría sido introducida por el maestro masón Hiram-Abiff en el molde de barro (el cuerpo físico), conformando el denominado “Mar Fundido”. Así, el Templo del alma humana habría sido construido por tres maestros masones que personifican la sabiduría, el amor y el servicio, y sólo cuando esta operación se realiza de acuerdo con la Ley de la Vida, el espíritu de Dios mora en este lugar sagrado. El templo del alma así concebido es la verdadera “Casa Eterna” y sólo quien es capaz de erigirlo de esta manera está considerado como un verdadero maestro masón.Estas características las reunía en su persona el rey Salomón.
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Pitagorismo y Masonería

Les Presentamos un fragmento del artículo Pythagorisme et Maçonnerie (capítulo Iº del libro René Guénon et les destins de la Franc-Maçonnerie).


En él Denys Roman trata algunos temas a propósito de la herencia pitagórica que hasta nuestros días puede encontrarse en la Masonería. Estas observaciones se basan en argumentos tratados por Arturo Reghini en su obra “I numeri sacri nella Tradizione pitagórico massonica.”


Denys Roman

[…]

Es sabido que la estrella de cinco puntas, o pentalfa, era el signo de reconocimiento de la escuela pitagórica, es decir, su símbolo más importante. A. Reghini recuerda que los miembros de esta escuela hacían corresponder a cada uno de los vértices de la figura una de las letras de la palabra υγιεια (salud). Y el autor agrega que la salud es para el cuerpo lo que la armonía es para la totalidad del ser (pág. 125); esto es verdad, pero parece no haber advertido una curiosa particularidad: cada una de las letras que componen la palabra υγιεια es una letra pitagórica:

Y, ípsilon (i griega), letra pitagórica por excelencia, símbolo de las «dos vías de la derecha y de la izquierda», y «bajo una forma esotérica, del mito de Hércules entre la virtud y el vicio»[1].

Γ, gamma, la letra G de la Masonería, que tiene forma de escuadra, símbolo esencial (junto con la espiral) del segundo grado, y de la cual Guénon señaló que «representa los dos lados del ángulo recto del triángulo 3-4-5, que tiene (…) una importancia muy particular en la Masonería Operativa»[2].

I, iota, símbolo universal de la Unidad[3].

EI, es decir la inscripción misteriosa grabada sobre la puerta del templo de Delfos y que, en respuesta a la exhortación: «Conócete a ti mismo», formula explícitamente la doctrina «solar» de la Identidad Suprema[4].

Finalmente A, alfa, elemento constitutivo del pentalfa, primera letra del alfabeto, que representa el «retorno a los orígenes».

Sería interesante estudiar el simbolismo de la sucesión de estas seis letras. Observemos que ellas están dispuestas en torno a la estrella de cinco puntas, según el sentido polar, lo que es perfectamente normal puesto que el Pitagorismo procede de la tradición hiperbórea[5]. Por otra parte, en la Masonería de lengua inglesa, la «preparación del recipiendario» al segundo grado parece indicar que los viajes de este grado deberían hacerse en sentido polar, la que era por otra parte la dirección del recorrido de los «viajes» en la antigua Masonería Operativa.

Cuanto hemos dicho sobre la probable razón de la elección de la palabra ugieia no nos impide reconocer la importancia muy particular que tenía la salud y, de modo general, el desarrollo corporal, para los Pitagóricos. Se sabe que el mismo Pitágoras no desdeñaba concurrir a los Juegos Olímpicos[6], y que el «Padre de la Medicina», Hipócrates, estableció su ciencia sobre bases pitagóricas, como él mismo declara expresamente. La ciencia de los números (teoría de los «días críticos») juega un importante papel en esta medicina que, por lo demás, era un «arte sacerdotal» (exactamente como el Ayur-Vêda de los Hindúes, con el cual sería interesante compararla; y el «juramento hipocrático», prestado sobre cuatro divinidades (Apolo, Esculapio, Higea y Panacea) es calcado de las obligaciones iniciáticas y comporta, como el juramento masónico en particular, tres elementos esenciales: invocación, compromiso e imprecación[7].

Pensamos que podría ser interesante comparar estas dos ciencias heredadas del Pitagorismo: la medicina hipocrática y la Masonería. Y si alguno de nuestros lectores encontrase estas consideraciones extrañas, le preguntaremos cómo explicar el hecho de que toda Logia operativa contaba obligatoriamente, entre los miembros «aceptados», con un médico[8].

[…] ♦

[1] Cf. R. Guénon, Símbolos de la Ciencia Sagrada, caps. XVIII [Algunos aspectos del simbolismo de Jano] y XXXVII [El simbolismo solsticial de Jano].

[2] Cf. ibid., cap. XVII [La Letra G y la esvástica].

[3] Cf. R. Guénon, La Gran Tríada, cap. XXV [La Ciudad de los Sauces].

[4] Ha sido A. K. Coomaraswamy quien expuso por primera vez, en la Review of Religion, el significado que Plutarco no hizo más que entrever… o bien, que no quiso divulgar (cf. la reseña de R. Guénon en «Études Traditionnelles», octubre 1946).

[5] Se cuenta que Pitágoras había domesticado a un oso que obedecía a su voz. Sobre los vínculos del Pitagorismo con el culto délfico del Apolo hiperbóreo (el Dios geómetra), cf. R. Guénon, La Crisis del Mundo Moderno, cap. I [La Edad de sombra].

[6] Todos los juegos de la Grecia Antigua tenían por otra parte un carácter tradicional evidente; los vencedores de Olimpia, que retornaban a su patria «por la brecha de los muros», simbolizaban sin duda la necesidad del «ímpetu» [la «violence»] para reconquistar el «país natal», que es el «reino de los cielos».

[7] Los «Fieles de Amor» tenían, en su tercer grado, un rito que llamaban saluto o salute. Es muy curioso que estas dos palabras, saludo y salud, se vuelvan a encontrar formando los dos elementos esenciales del ritual del «ágape masónico» [Loge de table]. Además, parece que el número de los brindis (salute) a realizar, que ha variado mucho en el transcurso del tiempo, deba limitarse regularmente a cinco; entre las logias anglosajonas es habitual, en el último brindis, servirse de una fórmula que se remonta a tiempos remotos, en la que se evoca el «regreso al país natío». Todo lo que sucede posteriormente es considerado por igual como «extra-masónico», como si con este regreso se quisiera dar a entender que los «objetivos de la Masonería» hubiesen sido alcanzados.

[8] Cf. R. Guénon, Consideraciones sobre la Iniciación, cap. XXIX [«Operativo» y «especulativo»].
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Platón y la masonería

Como todos sabéis, en relación con la Historia de la Masonería hay dos épocas: Antes del 24 de junio 1717 y desde esa fecha hasta nuestros días.


En la primera época, los más lejanos vestigios de la Masonería son los denominados Misterios de la India, que se supone datan de cincuenta siglos antes de la era vulgar. En su orden de antigüedad le siguen, quienes ponen los orígenes en los tiempos antediluvianos de Lamech, Zoroastro (660-583 a. C.), Confucio (571 a. C) y el más moderno y creíble, el gran Pitágoras (fechas probables: n. entre 592-569 a. C. y m. 510-470 a. C.). Si así fuese, si los más antiguos principios masónicos nacieron en esos tiempos, no habría que pensar nada más: el filósofo ateniense fundamentó su obra en las más antiguas enseñanzas masónicas. Al contrario, si aceptamos que los ideales masónicos nacen el 24 de junio 1717, tendríamos que pensar que fundamentado en los principios, morales, éticos y humanísticos de las civilizaciones que precedieron a la Grecia clásica, Platón escribió su obra, y que los primeros redactores de los principios masónicos se inspiraron en buena parte de la doctrina platónica.

De los numerosos temas que constituye el bagaje intelectual de Platón y que se reproducen en el ideario masónico, sin mucho esfuerzo se pueden encontrar los siguientes: El mismo ingreso a la Academia era un procedimiento iniciático; el trabajo dentro de la Academia tenía como propósito la búsqueda del conocimiento y de la verdad; toda la obra de Platón tiene ese objetivo general, sin embargo, de manera específica, al conocimiento le dedica dos diálogos, Teeteto y Sofista; según Platón, sólo el trabajo descubre la luz y encuentra la verdad: “Después de una larga convivencia con el problema y después de haber intimado con él, de repente, como la luz que salta de la chispa, surge la verdad en el alma y crece ya espontáneamente”(PLATÓN. Carta VII, 341c.) ; las figuras, los símbolos en el uso del lenguaje y los mitos son los instrumentos con que enseña Platón. De todos esos temas, en esta oportunidad, solamente esbozaré el mito de la caverna.

El mito de la caverna: Los académicos e intelectuales que cultivan el pensamiento de Platón saben que el filósofo ateniense recurre constantemente a parábolas, mitos, fábulas y ejemplos para transmitir sus enseñanzas a la humanidad. ¿Qué es un mito? Se denomina “mito” al relato de un hecho fabuloso que se supone acontecido en un pasado remoto, sin que se pueda precisar su ubicación exacta en el tiempo. Un mito puede referirse a grandes hechos que con frecuencia se consideran el fundamento y el origen histórico de una comunidad o de toda la especie humana. El contexto mítico-religioso en el que actuó Platón se encontraba supremamente acentuado. Los griegos se lo atribuían todo a los dioses, tanto mayores como menores. La inteligencia misma, la imaginación, la fuerza en la guerra, la agilidad en el juego, el vuelo creativo, la inspiración: nada de esto era mérito propio del hombre, sino que todo era la obra de algún dios.

Por esa marcada influencia mítico-religiosa que recibió Platón, en todos sus diálogos está presente alguna divinidad. Y sus diálogos más extensos e importantes, que son a la vez los dedicados a la organización política de la sociedad, comienzan con la presencia de divinidades. La República empieza una vez que ha concluido la fiesta de la diosa Bendis en el Pireo. Las Leyes se inician invocando a Zeus y Apolo, y la conversación entre los tres ancianos de ese diálogo sucede en la gruta que va de Cnosos al templo de Zeus. Y el principio “Conócete a ti mismo”, que hicieron suyo Sócrates y Platón, no estaba inscrito en lugar distinto al templo de Delfos, dedicado a Apolo.

En el libro VII la República, Platón trae a colación uno de los mitos más famosos de la filosofía: el mito de la caverna. Lo presenta por intermedio de Sócrates. Este mito por desgracia, identifica el momento que vive el mundo en general y nuestro país, en particular. En síntesis, la alegoría cuenta que en el fondo de una caverna se encuentran desde niños unos hombres –“que son como nosotros”, dice Platón–, atados del cuello y de los pies, de tal manera que no pueden voltear a mirar. Tan sólo pueden ver el fondo de la gruta y las sombras y apariencias que se forman por la luz que penetra por la boca de la misma. A uno de los prisioneros se le quitan las cadenas, se lo saca a la luz, y luego desciende de nuevo a la caverna, con lo cual sufre dos choques en serie: uno, por el paso de la oscuridad a la luz y el otro por la irracional incomprensión de sus antiguos compañeros de tinieblas.

La primera turbación se produce por el contacto con la luz, que de momento deja ciego al prisionero recién liberado. Pero luego éste va observando la realidad, reconoce que antes se hallaba engañado por simples apariencias y poco a poco adquiere la capacidad de verlo todo, hasta los propios rayos del sol. Se alegra de conocer la belleza de las cosas y se apiada de quienes aún siguen encadenados y engañados en el antro. El segundo impacto se produce al descender a la caverna y contarles la realidad a sus antiguos compañeros de prisión, pues, al explicarles que viven en un mundo de sombras, éstos, en vez de agradecerle sus esfuerzos para liberarlos, se enfurecen y tratan de matarlo: lo que hicieron otros oscurantistas a Sócrates. Platón concluye que: “ Solo la educación puede dar a conocer la realidad del mundo”.

El mito de la caverna es supremamente rico en figuras, imágenes y símbolos masónicos. Quizá nadie haya encontrado aún todas las respuestas. Releyendo el libro VII de la República, se pueden sacar un sinfín de conclusiones.

En primer lugar, todos somos prisioneros de la ignorancia y de la oscuridad, y cuanto escuchamos proviene de la las sombras. A esa misma conclusión llegó Saramago, en su novela La caverna: “Esas personas somos nosotros, yo, tú, Marcial, el Centro, todo, probablemente el mundo”(SARAMAGO, José. La caverna. Bogotá, Alfaguara, 2001, p. 436.).

En segundo lugar, hay varios grados o etapas en la obtención de la luz. Un primer momento, es aquel en el que el liberado puede mover la cabeza y los primeros rayos de luz le golpean sus ojos. Pero luego, “a la fuerza es arrastrado por una escarpada y empinada cuesta, sin soltarlo antes de llegar a hasta la luz del sol”. Cuando ya está en la superficie, fuera de la caverna, por hallarse encandilado sólo ve las sombras de los hombres y “después las figuras de los hombres y de los objetos reflejados en el agua, luego los hombres y los objetos mismos […]. Finalmente, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo como es en sí y por sí, en su propio ámbito”.

En tercer lugar, no es tarea fácil para quien haya visto la luz y desee descender a las tinieblas para enseñar sus experiencias a quienes se hallan atados a la ignorancia de la caverna. Porque, por una parte, “tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol”. Y por la otra, al “interesarse en desatar a quienes están encadenados y conducirlos hacia la luz, intentarán matarlo, si pudieran tenerlo en sus manos”.

En cuarto lugar, una vez se ha alcanzado la luz, esta será “la causa de todas las cosas rectas y bellas”. Sin embargo, “los ojos pueden ver confusamente por dos tipos de perturbaciones: uno al trasladarse de la luz a la tiniebla, y otro de la tiniebla a la luz”. Pero “cada uno a su turno”, quien haya adquirido la luz, “debe descender hacia la morada común de los demás y habituarse a contemplar las tinieblas”.

Finalmente –para no seguir exprimiendo la sabiduría del pensador ateniense–, hago la última cita: los contendientes que luchan por alcanzar el poder, “compiten entre sí como entre sombras y disputan las instancias del gobierno, como si éstas fueran algo de gran valor”. He ahí el porque de tanta simulación, de tanta maniobra, de tanto crimen de Estado –que nuestro imaginario colectivo denomina “falsos positivos”–, de tanta sangre, de tanta injusticia, de tanta iniquidad por conquistar el poder o por afianzarse en él. A esa iniquidad, a esa injusticia, a esas matanzas se opone la orden universal de libertad, igualdad y fraternidad, como un grito de dolor y de esperanza. Así concibo la Masonería Universal.

Q:.H:. Rafael Ballén

Logia Pitágoras nº 28, Bogotá, Colombia
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¿Qué o Quién soy?

“Aquellos que bailaban eran vistos como locos Por aquellos que no podían escuchar la música” (El poder de la Kabbalah – Yehuda Berg)
Nuestra identidad se va formando poco a poco a medida que crecemos en edad y acumulamos conocimiento a través de las experiencias vivenciales intensas con relación al resto de la humanidad y el universo que nos rodea.

    El hombre se identifica y se comporta de acuerdo a un modelo de si mismo que lleva en su interior, y que ha constituido conforme acumula conocimientos, consciente o inconscientemente, sobre si mismo. Pero este modelo también incluye al hombre potencial que se ha originado del modelo de lo que él es. La vida, entonces, es un descubrir constante y gradual por parte de nuestra mente consciente e inconsciente de lo que somos potencialmente.

    Por lo tanto, somos conocimiento celular, orgánico, cerebral, intelectual, emotivo, sentimental y a la vez como un todo, o ser humano; conocimiento que se comunica o fluye entre las partes y en el todo simultáneamente, entendiéndose el todo, no solo el ser humano, sino la humanidad entera y más aún hacia lo cósmico ilimitado. La individualidad es aparente, y la afectación o modificación de una variable, afecta el resto de la ecuación y su resultado, de tal modo que nadie puede prever que algún tornado al otro lado del mundo, tuvo como inicio el aleteo de una mariposa.
    En la presente encarnación, nuestra mente nos identifica y define como una persona que responde a un nombre propio como “José Reátegui” con cierta nacionalidad, estatus social, político, económico y religioso, y es, además miembro de una determinada familia cierto nivel económico, profesional, gustos y tendencias entre otras cosas más; de tal modo que si “José Reátegui” llegara a perder todo recuerdo o conocimiento de lo que él es, en ese momento y a pesar de continuar viviendo biológicamente, “José Reátegui” estaría muerto; pero ”José Reátegui” no es el ser real, sino una persona virtual y temporal que tiene existencia mientras la presencia energética del alma anime el cuerpo físico. Algunas religiones sostienen que existe una sola vida terrestre por cada individuo, mismo que posee un alma inmortal que continúa viviendo aun después de la muerte biológica de todo ser humano.

    Varias son las órdenes y fraternidades místicas que sostienen, al igual que las religiones, que el alma es inmortal (Lin:. XIX), con el agregado o diferencia, que afirman que una sola vida no es suficiente para alcanzar el propósito evolutivo de la consciencia, de ahí que aceptan ciclos de reencarnación del alma humana, y que es a través de este proceso que el “alma personalidad” se va dando cuenta de su divinidad, y que el conocimiento de la encarnación anterior permanece en el inconsciente, el cual viene a ser la consciencia del alma.

    Somos conocimiento que no está limitado por la intelectualidad ni por las palabras del idioma o lenguaje, sino que fue sintetizado como capacidades o actitudes en el inconsciente, volviéndose pro-reactivo de la mente consciente y manifestándose como acciones y reacciones del ser humano. Nuestra mente racional y lógica, determina en última instancia nuestras acciones, sin embargo, y esto es un tanto paradójico, no siempre es así, y en todas las casos esta fuertemente influenciada por el conocimiento anterior que yace en nuestro inconsciente.

  • La evolución es un aparente aprender eterno, un hacer, deshacer y modificar de todo lo que interiormente hemos construido a través del conocimiento adquirido, y esto es una lucha interior constante entre el pasado, presente y posible porvenir.
    Podemos pensar que, por nuestra propia voluntad y albedrío, generamos libre y conscientemente nuestras ideas, pero en realidad solo motivamos su aparición, las cuales “parecen” emerger del inconsciente como respuestas o soluciones a lo que le plantea la mente consciente. Con cada nacimiento, nuestra mente “ordinaria” y consciente, aparentemente olvida todo lo que fuimos en vidas anteriores, sin embargo, poseemos ese conocimiento “sintetizado” en nosotros mismos como capacidades que cobran manifestación a través de la presente vida; quizás esta sea una respuesta o explicación de niños prodigio que a temprana edad sobresalen en genialidad precoz en ciencia, arte, misticismo, deporte y otras disciplinas, sin otra explicación viable que una “probable” recapitulación de un conocimiento o capacidad desarrollada en vidas anteriores.
    La vida más que descubrir el mundo que nos rodea, nos da la oportunidad de descubrirnos a nosotros mismos; conocer nuestras características y potencialidades, nuestras posibles reacciones y acciones antes de que acontezcan y modificar, ni con el impulso, la acción, si esta llegara a ser negativa o destructiva; la evolución se inicia con el descubrimiento de quien somos y continúa con la modificación de aquello que nos dificulta nuestro avance evolutivo en nuestra búsqueda de la perfección del ser.

    Toda dificultad que se nos presenta en la vida actual es el catalizador que “dispara” nuevas capacidades y facultades que yacen ignoradas en nuestro interior, o que están por desarrollarse; los trabajos o personas que nos rodean en la presente vida son necesarios para alcanzar nuestra realización por medio del aprendizaje evolutivo. El ser interior posee todo el conocimiento no exactamente en palabras, sino “sintetizando la intención o propósito del mismo”; tal vez las características de “José Reátegui” pudieran ser recordar en la presente encarnación, pero para el “ser” no es importante recordar exactamente esta personalidad, sino las experiencias y capacidades que adquirió a través de ella; el alma no es ni se llama “José Reátegui”, esta es una personalidad (mascara) virtual y temporal que existe mientras la presencia energética del alma esté presente en ese cuerpo físico y es a través de “José Reátegui” que el alma adquiere ciertos conocimientos con propósitos evolutivos con la siguiente ampliación de consciencia.

Concluyo sin terminar:

    El consciente e inconsciente del hombre se encamina cada vez más hacia su propio encuentro y realización, en un solo ser consciente; como de igual modo, el hombre en su andar evolutivo se encamina cada vez más a ser consciente de la consciencia cósmica, el Adám Kadmón en su reintegración al Padre o Dios… y sin embargo, y paradójicamente, siempre existirá un Dios delante de él, por que su evolución le abrirá gradualmente los ojos de su consciencia, hacia nuevos lejanos horizontes por conquistar y entonces comprenderá que el Dios que perseguía y ha alcanzado, solo era una proyección, un tanto arquetípica, que moraba en su interior, de un Dios que se encuentra aun más allá de los límites de nuestro horizonte.

“El secreto se protege a si mismo y
se basa en la práctica y el espíritu”
Pax Vobiscum

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